Leonora
DE VALORES Y VISIONES: El potencial del sector audiovisual en la cooperación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe (EULAC)
DE VALORES Y VISIONES: El potencial del sector audiovisual en la cooperación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe (EULAC)
He recibido un encargo. Tengo que recobrar lo que queda de ellos. Omarino. Aredomi. Dos
jóvenes indígenas esclavizados por La Casa Arana durante el auge del caucho y llevados a
Europa para ser «civilizados». Los busco en los archivos amazónicos de principios del siglo
XX y encuentro tantos espectros rompiendo silenciosamente la memoria oficial. Los sigo a
través de los escritos de Sir Roger Casement, que describe el violento sistema de extracción
del caucho. Viajo a Iquitos, una ciudad construida sobre las riquezas manchadas por la
explotación. Los comerciantes ocupan los archivos, las víctimas permanecen en el olvido.
Un antepasado de mi hijo aparece entre los poderosos. ¿Es posible que sus vidas se cruzaran con las de Omarino y Aredomi? ¿Los busco a ellos o a algo enterrado dentro de mí? ¿Qué deudas acarrea esta herencia? Una carta a Casement revela: Omarino y Aredomi huyeron.
Los archivos se desmoronan. Ahora, la búsqueda debe adentrarse en los territorios a los que soñaban llegar. A lo largo de los ríos Putumayo e Igaraparaná, comparto por primera vez la foto de Omarino y Aredomi. Sus descendientes intervinieron con dibujos y palabras,
ofreciéndoles descanso y promesas para el futuro. «Los muertos no quieren que se abra el
cesto de su memoria; es una herida demasiado profunda para cicatrizar». Con este límite
puesto, mi búsqueda se transforma. Mi carga comienza a latir de nuevo en mi interior. ¿Qué
intento reparar, cumplir, cien años después?
Un cineasta costarricense viaja a Jinotega, Nicaragua, en busca de su abuelo, un fotógrafo chino que emigró décadas atrás y a quien nunca conoció. Entre llamadas familiares y revelados en cuarto oscuro, reconstruye la vida de un hombre cuyo rastro parecía perdido. Un hallazgo imprevisto reabre una puerta hacia un legado que creía irrecuperable.
Una película vanguardista de Man Ray llamada Emak Bakia, en vasco “Déjame en paz”, desata la historia de una búsqueda. La casa donde se rodó en 1926 cerca de Biarritz tuvo ese peculiar nombre y Oskar Alegria decide emprender un camino a pie hacia su localización. De aquella mansión, Man Ray solo dio a conocer tres planos: la imagen de su puerta principal, dos columnas de una ventana y un trozo de costa cercana. La búsqueda a través de esas imágenes antiguas no será fácil. El nombre no figura en los archivos y nadie recuerda hoy la casa. Por eso se pedirá ayuda y colaboración a otros informantes como el azar y el viento.
En la mañana del 28 de octubre de 1969, un individuo identificado como "David Chavarriaga" en las costas del Pacífico colombiano desvía el vuelo HK 1022 de Avianca y lo redirige a Cuba, donde años más tarde se convertirá en un "escritor cubano" de culto.
Medio siglo después, cuando su presencia empieza a difuminarse, la directora de este documental se sumerge en una lucha por preservar su recuerdo y enfrentar la naturaleza fugaz de la memoria humana. Recordando la convulsa Latinoamérica de los 70, este relato reflexiona sobre el paso del tiempo, las trampas del recuerdo y la necesidad de indagar en nuestra frágil memoria colectiva.
La ensoñación y la observación forjan vínculos entre un vigilante de incendios en California y un paisajista en Londres. Con una preocupación por cómo la tecnología mediática (desde la pintura hasta las cámaras web de vigilancia) impacta las representaciones de los incendios forestales y la experiencia de presenciarlos con los propios ojos, la película crea una ecología de imágenes desde perspectivas distintas y, en última instancia, interconectadas.
Un ángel subterráneo (Dir. Oscar Campo, 1992) Colombia. 25 min. Informe sobre un mundo ciego (Dir. Oscar Campo, 2001) Colombia. 24 min.
Hija de la Tierra es un autorretrato contemplativo que presenta la destrucción a los árboles, la destrucción a la vida y la destrucción al humano a través de la similitud entre la vida natural y el cuerpo humano.
José Alejandro González recorrió el mundo con una cámara, retratando rostros, voces y encuentros efímeros con desconocidos. En uno de esos viajes, mientras trabajaba limpiando en un hotel del norte, la cámara se volvió hacia sí mismo. Habitante nace de ese gesto: una bitácora íntima hecha de archivos personales, fragmentos de viaje y silencios compartidos. A través de un montaje sensible y fragmentado, la película explora las resonancias entre la vida del cineasta y la de aquellos que encontró en el camino, revelando ecos comunes de migración, desarraigo y búsqueda. Más que un retrato del otro, Habitante es una pregunta sobre cómo habitamos el mundo, sobre el deseo —a veces imposible— de pertenecer. Entre la ternura y la incomodidad, entre la observación y la autoexploración, la película se convierte en un diario emocional que, al mirar hacia afuera, termina revelando el paisaje interior de quien filma.
Cuarenta años después, este documental sigue la búsqueda de Helena Urán Bidegain por la verdad sobre su padre, cuya salida con vida del Palacio de Justicia fue registrada en video pero silenciada. La memoria, como las imágenes que la sostienen, es un territorio en disputa. Lo que alguna vez fue emitido ante millones de personas en Colombia, hoy revela verdades que el relato oficial negó.