Calle Desert 143
En lo profundo del desierto argelino, en el Sahara, una mujer recibe a camioneros, vagabundos y soñadores en su posada de carretera, ofreciéndoles un cigarrillo o un café. Se llama Malika. Este es el retrato de una anciana que solo sirve tortillas, con o sin tomate, pero su establecimiento es un remanso de paz y descanso para los pocos viajeros que transitan por el desierto.